Cien velitas para Pier Giorgio Frassatti
Ver el esquema de oración para su veneración
Por
el Padre Gerardo Rodríguez
Asesor Comisión Diocesana de Área Aspirantes
En su reciente carta NOVO MILLENIO INEUNTE (Al comienzo del nuevo milenio), el Santo Padre habla de la santidad como un mensaje elocuente que no necesita palabras y que representa al vivo el rostro de Cristo (n. 7). También agradece al Señor por beatificar y canonizar durante estos años a tantos cristianos y, entre ellos, a muchos laicos que se han santificado en las circunstancias más ordinarias de la vida. Es el momento de proponer a todos, con convicción, este alto grado de la vida cristiana ordinaria. La vida entera de la comunidad eclesial y de las familias cristianas debe ir en esta dirección (n. 31). Finalmente en su sentido y cariñoso recuerdo hacia los jóvenes les pide...una opción radical de fe y vida, señalándoles una tarea estupenda: la de hacerse centinelas de la mañana (cf. Is. 21, 11-12) en esta aurora del nuevo milenio (n. 9).
Haciéndonos eco de estas palabras de Juan Pablo II y con motivo del centenario del nacimiento del Beato Pier Giorgio Frassati, queremos llegar a todos los jóvenes esbozando un perfil biográfico al alcance de todos e imitable.
El secreto de su celo apostólico y de su santidad hay que buscarlo en el itinerario ascético y espiritual que recorrió, en la oración, en la perseverante adoración, incluso nocturna del Santísimo Sacramento, en su sed de la Palabra de Dios, escrutada en los textos bíblicos, en la serena aceptación de las dificultades de la vida, incluida la familiar, en la castidad vivida como disciplina alegre y sin compromisos, en la predilección diaria del silencio y la normalidad de la vida. Precisamente en estos factores nos ha hecho descubrir la fuente profunda de su vitalidad espiritual (Homilía de Juan Pablo II durante la misa de beatificación, 20 de mayo de 1990).
Pier Giorgio nació el 6 de abril de 1901 en Pollone, al pie de los Alpes, en el seno de una familia acomodada. Su padre Alfredo había comprado en 1895 La Gaceta Piamontesa y fue fundador y director del diario La Stampa. Fue senador en 1913 y embajador italiano en Berlín en 1920.
En su mansión de Pollone, Pier Giorgio y su hermana Luciana, nacida un año y medio después se criaron en medio del campo, los paseos a caballo y fueron forjando una profunda amistad. En la casa aprende pintura, música, poesía...su madre Adelaide Ametis, exponía sus cuadros en las galerías de Italia. Amaba los deportes, principalmente la natación y el alpinismo. Sus padres no eran de una profunda fe. El diario liberal de don Alfredo no se llevaba bien con las sotanas. La madre tenía una fe superficial, atenta más a las formas y obligaciones externas. Y sin embargo en ese terreno árido, se transforma en un campeón del Evangelio.
Como testimonia uno de sus amigos: He tenido la sensación de que Pier Giorgio estaba ausente de su familia, de sus amigos poderosos y que se había creado una familia entre los pobres y desventurados.
Cuando se trataba de ayudar a los pobres o a quienes sufrían, se movía diligentemente a fin de conseguir ayuda o consolar con sus palabras y su presencia. Por eso se inscribió en la Sociedad de San Vicente de Paul, con el fin de visitar semanalmente los barrios más carenciados de Turín y socorrer al prójimo en sus necesidades. Eso mismo ya había realizado en Berlín, siendo su padre embajador. Allí se había puesto en contacto con los pobres, los obreros y los estudiantes, y la fascinación por esa experiencia fue la que le llevó a lanzar la idea de unir la Federación de los Estudiantes Católicos con la Federación de los Obreros Católicos.
A menudo se quedaba sin dinero porque todo lo que tenía lo distribuía entre los más necesitados. Llevaba un cuaderno personal con una lista de los más pobres. Todavía en su última carta, con mano temblorosa y fulminado por la poliomielitis, no se olvidaba de sus pobres: Acá están las inyecciones para Converso.
En Pier Giorgio se destaca su espíritu creativo, su afán de estar permanentemente organizando actividades (ya sean escolares, deportivas, recreativas, apostólicas) en bien de los demás. Fue un pionero de la Acción Católica y miembro activo de Asociaciones Religiosas.
En él poco a poco fue cobrando importancia la presencia cercana del prójimo. Su corazón se abría naturalmente para acoger y comprender a los otros, con sus problemas, sus esperanzas, sus luchas. Una de sus amigas Laura Hidalgo escribió: Los humildes eran sus mejores amigos en las montañas, los guías, hasta el inspector de tren con el que el sábado a la tarde partía a la montaña.
Para él la amistad fue un modo de vivir la Iglesia, de revelarla como un lugar acogedor, auténtica comunidad, donde cada uno es respetado por lo que es.
Aún cuando para él todos fuesen sus amigos, también estuvo ligado a otras personas de modo particular. Vínculos que nacieron de intereses comunes, de una misma visión de las cosas, del tiempo vivido juntos, de alegrías y compromisos apostólicos comunes. Los chicos y chicas de la Acción Católica fueron el círculo adonde Pier Giorgio se desarrolló en toda su riqueza.
El 14 de mayo de 1922 se inscribió en el círculo Milites Mariae de la Sociedad de la Juventud Católica (rama masculina de la Acción Católica) en su parroquia de Turín.
El lema de la JAC era y es: Oración, Acción, Sacrificio. Tres palabras que resumen el compromiso cotidiano de sus militantes. Pier Giorgio encuentra en ellas el espejo de su modo de ser: ...la oración continua para obtener de Dios aquella gracia sin la cual son vanas nuestras fuerzas; organización y disciplina para actuar prontamente en el momento oportuno y finalmente sacrificio de nuestras pasiones y de nosotros mismos(carta a los miembros del círculo Milites Mariae, 30 de octubre de 1922).
Es un hombre de oración, en continuo diálogo con Dios en las liturgias comunitarias, en las adoraciones nocturnas, desgranando las cuentas del rosario por las calles y en el secreto de su habitación.
Es un hombre de acción, para quien las palabras cuentan por aquello que significan y, cuando son inútiles, prefiere callar.
Es un hombre de sacrificio, que no duda en renunciar a algo si esto le permitirá servir a Dios y a sus hermanos. De manera particular, si se trata de hacer el bien a sus hermanos pobres.
Pier Giorgio era alegre y el primero de todos para hacer bromas. En una carta a Marco Beltramo, su mejor amigo, había escrito que en la vida uno de los afectos más bellos es el de la amistad: ...y yo cada día debería agradecer a Dios que me dio amigos tan buenos y amigas que son para mí una guía preciosa para toda la vida (10 de abril de 1925).
El ejemplo de este beato, siempre alegre y dispuesto a alegrar a los demás, nos invita a la alegría. Pier Giorgio fue un verdadero bromista, apodado Robespierre por sus amigos de la sección Terror de la asociación de Los tipos de la mala sombra (Tipi Loschi). Esta fue fundada el 18 de mayo de 1924 con el fin de gastar bromas a sus compañeros y para organizar excursiones a la montaña, que eran para él verdaderas ocasiones de apostolado.
A la hora de elegir una carrera decide ser ingeniero en minería para estar cerca de la gente frecuentemente explotada. Inclusive pensó en ir a trabajar a Bolivia. Uno de los amigos más cercanos recuerda las épocas de la universidad afirmando que sus estudios lejos de disminuir el impulso de su acción católica, la hicieron más viva: él aprovechó la ocasión que éstos le daban para ejercitar un apostolado real entre los universitarios. Y fue recompensado por eso. Si los estudios desarrollaron en él al apóstol, el apóstol suscitó en él al deseo de una formación seria y la tenaz voluntad de consagrar sus estudios, no obstante miles de dificultades.
Influido por la actividad pública y política vivida en el seno de su familia puso desde temprano su atención en la realidad política y social de Italia y le permitió inclusive estar cerca de los problemas de gobierno de su país. Como su padre siempre se manifestó antifascista. Se opuso a las ideas políticas de su padre y se adhirió al Partido Popular Italiano. Se ocupó activamente en recoger suscripciones para el diario católico Il Momento. Su padre le solía decir: ¡Muy bien Giorgetto, pero cuando tengas hambre, irás a almorzar al Momento!
El creía firmemente en la posibilidad de edificar una sociedad justa, fundada en la igualdad y la libertad, donde los bienes sean adecuadamente distribuidos y todos alcancen un nivel de vida digna. Soñaba con lograr una democracia inspirada en los valores cristianos.
La fuerza de Pier Giorgio venía de la oración y de la Eucaristía cotidiana: Jesús me visita cada mañana en la Comunión y yo le correspondo de la pobre manera en que puedo hacerlo, visitando a los pobres. La oración de Pier Giorgio es asidua, frecuente, intensa. Reza el rosario, desgranando las cuentas por la calle, en los senderos de montaña, con los amigos o arrodillado junto a su cama. Gustaba visitar a la Virgen en su santuario de Oropa, luego de un largo peregrinar a pie.
Pier Giorgio se enamoró de Laura Hidalgo, una joven compañera de la sociedad fundada por él. Era una chica huérfana, de condición social sencilla, un poco mayor que él, con una gran fe y un gran coraje para afrontar la vida. Pier Giorgio mantuvo el secreto de su amor en el corazón, ni siquiera se lo dijo a Laura, porque como veía que su familia se iba a oponer no quería crearle falsas expectativas. Destruir una familia para crear una nueva sería un absurdo y una cosa de la cuál ni siquiera es de caso pensar. Yo seré el sacrificado, pero si Dios así lo quiere, que se haga su voluntad.
Me preguntas si estoy alegre. ¿Cómo no estarlo mientras la fe me da fuerzas? La tristeza debe ser erradicada del alma del católico. El dolor no es la tristeza, la más detestable de todas las enfermedades. Esta enfermedad es casi siempre producto del ateismo; pero el fin para el cual hemos sido creados nos señala el camino, sembrado, si se quiere, de muchas espinas, pero de ningún modo triste. Es alegre, incluso a través del dolor(carta a su hermana, Turín 14 de febrero de 1925).
El 6 de abril de 1925 cumple 24 años. Un importante regalo en plata del padre lo entregó a los vicentinos. Estaba preparando los últimos exámenes y se fue unos días de retiro.
A fines de junio comenzó a tener vómitos y fiebre. En la casa su abuela estaba gravemente enferma y nadie se dio cuenta de la salud quebrantada de Pier. Más de una noche la pasó retorciéndose sobre una mesa de billar para calmar los dolores.Parece imposible, cuando más te necesitamos en casa, nunca estás, le dijo la madre sin saber de sus sufrimientos. Cuando fue a buscar un sacerdote para su abuela, se cayó tres veces por el camino. El 29 de junio tuvo un ataque fulminante de poliomielitis.
El día de mi muerte será el más bello de mi vida, había dicho antes, y fue un viernes ese bello día.
Sin que nadie se diera cuenta murió mientras sus vicentinos visitaban los barrios turinenses. Una empleada de la casa, Ester, escribió ese 4 de julio en el almanaque de la cocina: 19 horas, una pérdida irreparable. ¡Pobre San Pier Giorgio! Era santo y Dios lo quiso para El.
El 20 de mayo de 1990 el Papa Juan Pablo II lo beatificó. Ester no se había equivocado.
Vaya como conclusión final estas otras palabras del Santo Padre durante la homilía de la beatificación: Es cierto que para una mirada superficial el estilo de Pier Giorgio Frassati, un joven moderno lleno de vida, no presenta gran cosa de extraordinario. Pero precisamente esto constituye la originalidad de su virtud que invita a reflexionar y lleva a imitar.
En él la fe y los sucesos cotidianos se funden armónicamente, hasta el punto que la adhesión al Evangelio se traduce en atención amorosa a los pobres, a los necesitados creciendo continuamente hasta los últimos días de la enfermedad que lo lleva a la muerte. El gusto por la belleza y el arte, la pasión por el deporte y por la montaña, la atención a los problemas de la sociedad no le impiden la relación constante con el Absoluto.
¡Totalmente inmerso en el misterio de Dios y totalmente dedicado al constante servicio del prójimo: así podemos resumir su vida terrena!
Su vocación de laico cristiano se realizaba en múltiples compromisos asociativos y políticos, en una sociedad en fermento, indiferente y hasta tal vez hostil a la iglesia. Con ese espíritu Pier Giorgio supo impulsar los diversos movimientos católicos, a los que adhirió con entusiasmo, pero sobre todo a la Acción Católica, además de la FUCI, en la que encontró una verdadera palestra de formación cristiana y campos propicios para el apostolado. En la Acción Católica vivió la vocación cristiana con alegría y orgullo y se afanó por amar a Jesús y descubrir en El a los hermanos que encontraba en el camino o que buscaba en los lugares del sufrimiento, de la marginación , del abandono para hacerles sentir el calor de su solidaridad humana y el consuelo sobrenatural de la fe en Cristo.
Murió joven, al final de una vida breve, pero extraordinariamente rica en frutos espirituales dirigiéndose a la verdadera patria a cantar alabanzas a Dios.
Desde el Comisión Nacional de Jóvenes de la ACA
FAMILIA
En una familia indiferente a la novedad transformadora del mensaje de Cristo,
Pier Giorgio se dejó capturar totalmente por Dios Era una familia 'importante'.
Su padre Alfredo, artífice del suceso del diario 'La Stampa' en los
años diez y veinte, era personaje relevante en la vida política
del reino de Italia. Liberal por convencimiento, admiraba a Giovanni Giolitti
(Jefe del Gobierno italiano por muchos años) quien era amigo. Este,
por la estima que le tenía, lo hizo senador en 1913 y embajador italiano
en Berlín en 1920.
Alfredo conoció a su mujer, Adelaide Ametis, en Pollone.
Se casaron el 8 de septiembre de 1898. En la tarde del 6 de abril de 1901
nacerá Pier Giorgio. Un año y medio después, la familia
se completó con el nacimiento de Luciana. Alfredo no era practicante,
pero no lo hacía pesar en sus hijos. La madre, en cambio, vivía
un cristianismo un poco superficial, más atento a las reglas y a los
aspectos exteriores de la práctica religiosa. Sin embargo, sobre el
terreno árido de la religiosidad de los Frassati, irá madurando
en Pier Giorgio una fe profunda: los valores humanos fundamentales aprendidos
en la casa paterna, él logró transfigurarlos a la luz del Evangelio
UNA FORMA DE SER
* IGLESIA
* ACCIÓN CATÓLICA
* ESPIRITUALIDAD
* CRISTO EN LOS OTROS
* AMISTAD
* POLÍTICA ESTUDIO
Ser Iglesia
Pier Giorgio vivió a la Iglesia como la gran comunidad que
nos alberga a todos, donde el vehículo de unión está
dado por el Amor Vivió intensa y profundamente el sentido y el valor
de la comunidad. Lo hizo como joven y como cristiano en su familia, con sus
amigos, en las asociaciones de las que formó parte, entre los pobres.
El gran espíritu misionero que poseía era expresión de
su conciencia eclesial: había que anunciar el Evangelio a todos y en
todas partes. Como cristianos, vivimos en 'estado de misión', testimoniando
un mensaje de amor que no está hecho sólo de palabras, sino
fundamentalmente de solidaridad concreta.
La Acción Católica
Pier Giorgio vive la experiencia de Acción Católica con intensidad.
Se siente unido a sus compañeros por los mismos ideales, los mismos
sueños, el mismo compromiso. Es una forma de ayudarse mutuamente a
ser fieles, a crecer. El 14 de mayo de 1922 se inscribió en el círculo
' Milites Mariae' de la Sociedad de la Juventud Católica (rama masculina
de la Acción Católica) en su parroquia de Turín. El lema
de la JAC era y es 'oración, acción, sacrificio'. Tres palabras
que resumen el compromiso cotidiano de sus militantes. Pier Giorgio encuentra
en ellas el espejo de su modo de ser. Es un hombre de oración, en continuo
dialogo con Dios en las liturgias comunitarias, en las adoraciones nocturnas,
desgranando las cuentas de un rosario por las calles y en el secreto de su
habitación. Es un hombre de acción, que comprendió verdaderamente
que seremos juzgados por aquello que hemos testimoniado del Evangelio en palabras
y obras; no distingue el pensamiento de la acción. Es un hombre de
sacrificio, que no duda en renunciar a algo si esto le permitirá servir
a Dios y a sus hermanos. De manera particular, si se trata de hacer el bien
a sus hermanos pobres
La vida en el espíritu
La vida de Pier Giorgio estuvo orientada por una intensa vida espiritual.
La Eucaristía cotidiana fue un punto de referencia central en su camino.
Para no perder esta cita se levanta temprano y renuncia a cualquier paseo
si esto le impide estar en Misa. Ir al encuentro de la comunión es
para él participar de la intimidad de Jesús. Y él devuelve
esa visita con su diaria presencia entre los pobres. La oración de
Pier Giorgio, asidua, frecuente, se expresa en los modos de la época.
Prefiere el rosario. Su disposición al diálogo amoroso con Dios
es natural permanente; por eso, en cualquier momento y cualquier lugar son
buenos para rezar
Hermano de los pobres
Pier Giogio no amaba a 'los pobres' como un sentimiento genérico y
difuso. Amaba a 'cada pobre'. ' Recuerdo a Pier Giorgio hablar de ciertas
miserias con el rostro surcado por el dolor, de manera que se comprendía
perfectamente que el mismo sufría' decía un amigo. Su ayuda
a las familias que visitaba no se restringía a dejar dinero y alguna
palabra de consuelo. Buscaba alojamiento a quien no lo tenía, compraba
zapatos para los chicos, conseguía medicinas, hacía mudanzas
empujando desde atrás carros cargados. Pero sobre todo importaba su
estilo lleno de respeto, humildad y familiaridad. Sus amigos le preguntaban
cómo entrar con una sonrisa en una casa donde lo recibía un
olor nauseabundo o una inmensa suciedad. Su respuesta era 'En sustancia no
olvidar nunca aunque la casa sea sórdida, tú te acercas a Cristo.
Recuerden bien lo que ha dicho el Señor: el bien que se hace a los
pobres es un bien hecho a Mí mismo. Así se revelaba el significado
profundo de fe que tenía todo este tiempo pasado en compañía
de los pobres, sus regresos a la casa de pie por la noche, atravesando medio
Turín porque no le quedaba dinero para el boleto ' Jesús en
la santa comunión me hace una visita cada mañana. Yo se la devuelvo,
con mis pobres medios, visitando a los pobres.'
La amistad
En la vida de Pier Giorgio la presencia cercana del prójimo tiene un
lugar fundamental. Su fe lo lleva a ver y encontrar en el rostro de todos
el rostro de Jesús. Su corazón se abría naturalmente
para acoger y comprender a los otros, con sus problemas, sus esperanzas, sus
luchas. Tenía la capacidad para comprender y amar a cada persona en
la profundidad de su vida, tal como era y por lo que era. Para él la
amistad es un modo de vivir la Iglesia, de revelarla como un lugar acogedor,
auténtica comunidad, en la que cada uno es amado y respetado por lo
que es. Vive la amistad con la disponibilidad a dar y también a recibir.
Sabe escuchar, aconsejar, ayudar concretamente: exhortándolos, estimulándolos,
sosteniéndolos. Lo hace con humildad, que quiere decir buscar y aceptar
la ayuda, los consejos, pidiéndoles su presencia y oración
El Estudio
Pier Giorgio se inscribió en ingeniería industrial mecánica,
un curso de estudios exigentes. Para él estudiar era un deber. Pero
no impuesto desde afura o por otros:era algo que nacia dentro suyo. Cualno
alguien le dijo que él, siendo un señor, podría no estudiar
tanto, le replicó:' No, yo soy pobre como todos los pobres. Y quiero
trabajar para ellos' El quería estudiar para servir: deseaba entrar
pronto en el mundo del trabajo para hacer su parte, para realizar aquel mundo
mejor que soñaba. Esperaba contribuir a la promoción de los
humildes y los pobres, especialmente con su trabajo entre los mineros, uno
de los sectores ás
postergados y castigados de la sociedad. La profesión era un modo concreto
y eficaz de trabajar por la transformación del mundo, por la vigencia
de la justicia y la solidaridad
Su Participación política
Soñaba con lograr una democracia inspirada en los valores cristianos.
Pier Giorgio puso desde temprano su atención en la realidad política
y social italiana. Su visión política estaba influida por su
experiencia espiritual. Él creía firmemente en la posibilidad
de edificar una sociedad más justa, fundada en la igualdad y la libertad,
donde los bienes sean adecuadamente distribuídos y todos alcancen un
nivel de vida digno. Pier Giorgio no pudo ver los tristes sucesos que habría
de vivir Italia y la catástrofe bélica de la Segunda Guerra.
Sabemos sin embargo, que no habría dejado de creer que era posible
construir un mundo de justicia e igualdad, si cada uno asume un compromiso
social y civil de participación. Si no se interviene directamente en
la vida del país, la promoción de los más humildes y
el sueño de un mundo mejor son sólo una utopía romántica.
FELIZ CUMPLE PIER GIORGIO !!!
LOS JOVENES DE LA ACCION CATOLICA ARGENTINA
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Jóvenes de Acción
Católica Argentina
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