Las Pentecostales y Evangélicos

Por Carlos Alberto Jardón y Daniel Gagnon

I. Características

Las iglesias pentecostales son la rama evangélica con más crecimiento en América Latina, llegando a constituir el 80-85 % de los protestantes. Cuando se habla de evangélicos prácticamente se está hablando de "pentecostales" y "carismáticos protestantes". Se puede decir que los pentecostales son evangélicos en sus creencias básicas, pero que también creen en la acción directa del Espíritu Santo y en los dones mencionados en el Nuevo Testamento especialmente en 1 Cor 12, 8-10: la palabra de sabiduría, conocimiento, sanación, profecía, lenguas, interpretación de lenguas, discernimiento, etc.

Tienen un cierto "ecumenismo" (¿o relativismo?) que se refleja en hechos como que todos los grupos, con algunas excepciones, se hacen llamar solo "cristianos". Que son capaces de realizar congresos y reuniones masivas sin meterse en problemas doctrinales, p.ej. las reuniones "Homenaje a Jesús" en México o las reuniones de los Promise Keepers en Estados Unidos que congregan a pentecostales de todo tipo: confesionales e independientes. Actualmente se dice entre los evangélicos que hay un avivamiento en Argentina, promovido por los pastores Sergio Scataglini, Carlos Annacondia, Omar Cabrera, Pablo Deiros, Eduardo Lorenzo y Claudio Freidzon, principalmente. Se habla también de la Bendición de Toronto y del avivamiento en Pensacola, Florida. Es lo que está de "moda" entre los evangélicos.

II. Tres oleadas

El pentecostalismo clásico

Las iglesias pentecostales clásicas son llamadas así por ser las primeras y las más antiguas. Remontan sus orígenes a los avivamientos de 1901 y de 1906, promovidos por Charles Fox Parham en Kansas y por el predicador de color William Seymour, en los Ángeles respectivamente. En un principio se distinguían por su enseñanza de que el don de lenguas era la señal inicial de haber recibido el "Bautismo en el Espíritu" (BES). Entre las iglesias pentecostales clásicas están las Asambleas de Dios, la Iglesia de Dios de Cleveland, la Iglesia Cuadrangular del Evangelio Completo, etc. Algunas de estas denominaciones mantienen diálogo con la Santa Sede y tienen una actitud ecuménica, otras tienen una actitud sectaria y en una misma denominación puede haber pastores ecuménicos y pastores sectarios. Personajes: +David du Plessis, David Wilkerson, etc.

Neopentecostales/Movimiento Carismático Protestante

Surgen a finales de los años cincuenta. Se trata de los evangélicos históricos (bautistas, metodistas, anglicanos, presbiterianos, etc.) que comienzan a aceptar la experiencia pentecostal dentro de sus propias tradiciones. Rechazan que el don de lenguas sea la única señal inicial del BES. Forman grupos de oración dentro de sus propias iglesias. De aquí comienzan a surgir también los movimientos paraeclesiáticos o "ministerios transdenominacionales". Algunos personajes importantes: Don Basham, Dennis y Rita Bennett, Kathyrin Kuhlman, etc.

Las iglesias independientes, la tercera ola, los movimientos para-eclesiásticos, para-iglesias o ministerios.

"La tragedia de estos movimientos no - denominacionales es que destruyen la unidad del cuerpo de Cristo, ya que se considera tal unidad como algo espiritual que no necesita de manifestaciones visibles y concretas. Esto contradice los fuertes énfasis paulinos sobre la unidad del cuerpo en 1 Co 12 [...]" (DEIROS y MRAIDA, Latinoamérica en llamas, Caribe, 1994, p. 106).

Comenzaron a desarrollarse en los años ochenta. Se trata de grupos independientes de las denominaciones evangélicas clásicas, de los pentecostales clásicos e independientes entre sí. A veces trabajan al servicio de las denominaciones clásicas. Ya no dan mucha importancia al don de lenguas sino que se habla más del "poder del Espíritu", de la "unción", se habla de "sanidades", "prodigios y milagros", "evangelismo de poder", etc. Algunos de ellos dan mucha importancia a los exorcismos (que enmarcan en la doctrina de la "guerra espiritual"), influenciados por la publicación, en 1986, del libro de Frank Peretti "Esta patente oscuridad".

Son los que se dicen sólo cristianos [NOSOTROS PODEMOS LLAMARLES CARISMÁTICOS NO-DENOMINACIONALES, EVANGÉLICOS DE LA TERCERA OLA O SIMPLEMENTE EVANGÉLICOS EN A.L. -aunque algunos de ellos rechacen estos nombres-]. Afirman no pertenecer a ninguna denominación o grupo religioso en particular (esto es relativo, por que su cuerpo doctrinal es pentecostal y evangélico). Ejemplos: Evangelismo a Fondo, Cristo para las Naciones, Promise Keepers, Amistad Cristiana, Vino Nuevo, Las Iglesias de la Viña, Visión de Futuro, La Iglesia Rey de Reyes en Argentina (cuyo sustrato es de las Asambleas de Dios), etc. Personajes: Oral Roberts, Jim Baker, Pat Robertson, Benny Hinn, Luis Palau, Víctor y Chris Richards, Rodney Howard-Browne, John Wimber, C. P. Wagner, Fernando Sosa, Claudio Freidzon, Carlos Annacondia, Omar Cabrera, etc.ESTAS AGRUPACIONES HAN EJERCIDO UNA GRAN INFLUENCIA SOBRE LOS PENTECOSTALES CLÁSICOS, sobre todo a través del fenómeno de la "unción".

La unción: Se trata de la experiencia, según sus promotores, de la "llenura del Espíritu", entre las manifestaciones asociadas al fenómeno se encuentran las caídas bajo la supuesta influencia del Espíritu, explosiones de llanto o risa incontenibles, temblores, "borrachera espiritual", etc. En AL sus principales promotores son Benny Hinn, Carlos Annacondia y Claudio Freidzon. Este fenómeno se halla ligado a la Bendición de Toronto y La Risa Santa que comenzó en 1994 en la iglesia "Airport Vineyard" una congregación asociada a las iglesias de la Viña en Toronto Canadá, cuyo pastor es John Arnott. El fenómeno es como "la unción" pero lo han caracterizado los ataques de risa incontrolable y los ruidos como de animal (sobre todo rugidos de león). Se ha promovido en México a través de Fernando Sosa y otros.

III. Otras Agrupaciones derivadas del Pentecostalismo

El Movimiento "Palabra de Fe"

De raíz pentecostal. Creen que a Dios no hay que pedirle las cosas, por ejemplo que sane a tal o cual persona, sino que hay que "creer" y decir (confesión positiva) y las cosas serán hechas, la persona será sanada con sólo declarar su sanidad. De ahí derivó a lo que se llama el "Evangelio de la Prosperidad" que pretende que ya no sólo hay que "confesar" sanidades sino también bienes materiales a fin de obtenerlos. Por lo general los pastores de este movimiento cometen muchos abusos al prometer prosperidad a sus oyentes a cambio de que éstos donen bienes para los "ministerios" (osea la propia organización del pastor). ESTE MOVIMIENTO TAMBIÉN HA INFLUIDO EN GRAN MANERA EN EL PENTECOSTALISMO, sobre todo en las iglesias independientes. Personajes: Kenneth Copeland, Kenneth Hagin, John Avanzini, Morris Cerullo, etc.

Pentecostalismos aberrantes

Los pentecostales unitarios

Son pentecostales que conceptúan a Dios de una manera "modalista". Es decir, para ellos, Dios no es TRES PERSONAS sino UNA SOLA PERSONA, que se ha manifestado de tres distintos "modos" a lo largo de la historia. Bautizan en nombre de Jesús solamente. Ejemplos: La Fe Apostólica, la Iglesia Pentecostal Unida, y la secta Luz del Mundo.

La Iglesia Universal del Reino de Dios / Oración Fuerte al Espíritu Santo

Del movimiento "palabra de fe" se han derivado muchos grupos como la "Iglesia Universal del Reino de Dios" (Oración Fuerte al Espíritu Santo). Dan excesiva importancia al aspecto monetario y la expulsión de demonios. Todos los problemas de una persona son causados por demonios. Hay que acudir a los cultos de este grupo para que los pastores oren y sea expulsado el demonio que puede ser de "mala suerte" o de enfermedad. Utilizan objetos benditos como agua, aceite, pan, flores, que la gente puede adquirir y funcionan como amuletos. Dan poca importancia a la predicación y a la doctrina. Claramente sus cultos y sus prácticas son una explotación de los más pobres. Son rechazados por la mayoría de los pentecostales. Su líder es el llamado "obispo" Macedo de Brasil.

IV. El Don de Lenguas

Para muchos pentecostales (no los carismáticos), hay cuatro pasos para recibir el don. El primero es estar seguro de que uno es nacido de nuevo (aceptó a Cristo como Señor y Salvador). El segundo es confesar todo pecado oculto y pedir perdón a aquellos con quiénes no se está en buenas relaciones. Tercero, hay que asegurar que no queda ninguna huella relacionada con el diablo en el pasado, hasta rechazar cualquier juramento o compromiso con lo demoniaco hecho por los antepasados. Finalmente, pedir al Espíritu con fe. Hay que señalar que los carismáticos ven estos pasos como demasiado estructurados, restringiendo al Espíritu Santo. No se puede controlar al Espíritu (1 Co 12,11). Generalmente los carismáticos son más equilibrados y prudentes en cuanto a los dones carismáticos, tratan de evitar lo espectacular, por ejemplo en cuanto a milagros y exorcismos. El don del amor es el más grande y el motivo para pedir los demás dones es el beneficio de los demás.

Es importante notar que el don de lenguas mencionado en Hechos capítulo 2 es diferente que el de los pentecostales y los carismáticos. En Hechos, todos entendían la predicación de los apóstoles porque hablaban en su propio idioma. El don del que hablan los pentecostales no es otro idioma. Por lo general no se le entiende a la persona que habla en lenguas. Aún uno que tiene el don de la interpretación de lenguas no está traduciendo las lenguas, sino recibiendo el entendimiento de lo que la persona está diciendo. El don de lenguas de pentecostales y carismáticos es más bien un don de oración y de alabanza que, según los estudios del Padre Alberto Ibañez, muchos santos católicos han recibido a lo largo de la historia (Lenguas , su historia, Lumen, Buenos Aires) (ver 1 Cor 14, 2-28). Es erróneo pensar que es la única señal de haber recibido al Espíritu Santo: San Pablo dice que "todos" los corintios fueron "bautizados en el Espíritu" pero no todos hablaban en lenguas (ver 1 Cor 12,13. 30).

V. ¿La Música de los evangélicos es mala?

La música que promueven los grupos evangélicos y sus cantantes como Marcos Witt, Danilo Montero, Armando Flores, Torre Fuerte, Marco Barrientos, Carman, y otros es una música de alabanza al Señor, con sabor bíblico. En general no está mal a nivel doctrinal. Algunos cantantes evangélicos han tomado canciones tradicionales católicas y les han puesto ritmos modernos. El problema es que al adquirir su música dejamos de apoyar a músicos católicos igualmente buenos. Mucha gente católica se convierte a las iglesias evangélicas y pentecostales por la música animada y los cultos espontáneos, no tanto por convicción doctrinal.

VI. ¿Qué pensar como católicos?

1. Los dones carismáticos del Espíritu Santo y la unidad: "Los católicos reconocemos con gusto que si es posible y además es una realidad palpable, que también los protestantes reciban los dones del Espíritu Santo. Pero eso de ninguna manera significa que tal o cual secta o denominación protestante sea la verdadera iglesia de Jesucristo[...]los protestantes no deben olvidar que uno de los dones principales del Espíritu Santo es crear y conservar la unidad entre todos los discípulos de Cristo. El Espíritu Santo es el que edifica la Iglesia, Cuerpo de Cristo, y la mantiene en la unidad (Ef 4,1-16; 1 Cor 12,1-13). Por tanto, todos los que decimos tener el Espíritu Santo, debemos dejarnos llevar por El para buscar la unidad que Cristo quiere de nosotros (Jn 17,21). El divisionismo de las sectas protestantes está mostrando que ellas, aunque tienen muchos dones del Espíritu Santo, en otras cosas lo rechazan. San Pablo nos enseña que las enemistades, pleitos, contiendas, disensiones y herejías no son obra de Espíritu, sino de la carne (Gál 5, 16-26)" (VAZQUEZ,D., Católico ¡Defiende tu fe!, Parroquial, pp. 179-180). Cristo habló de la necesidad de la unidad: "[...]que sean uno como tú y yo somos uno" (Jn 17,21). Es una unión real más allá de la sola experiencia. Es una unión visible no un individualismo. La unión que Jesús pide tiene que ser institucionalizada. Si no hay una unidad real y visible, la gente puede tomar la predicación cristiana como pura palabrería.

La iglesia católica siempre ha creído en los dones carismáticos del Espíritu Santo (Vaticano II, LG 12), basta mirar las vidas de los santos. Hay que recuperar el sentido de que los carismas son para todos, por que son herramientas para la edificación de la Iglesia, no para el lucimiento personal. [Para un estudio de la doctrina de la Iglesia católica sobre los carismas ver los números 799-801; 951; 2003; 894 y 1905 del Catecismo de la Iglesia Católica]. Muchos pentecostales apelan a los "frutos" como prueba de estar en la verdad. Hablan de las sanaciones y de los cambios de vida que ocurren dentro de sus congregaciones. Sin embargo hay que hacerles notar que los dones carismáticos no son prueba de la verdad -como dice Mateo 7,21-22- y que los cambios morales también se dan en grupos con actitudes sectarias como los Testigos de Jehová.

¿Y por qué sanan si no es de Dios?

1. Primero hay que discernir si la sanación es siempre de Dios. Según el artículo "Relatos de milagros en los textos judíos y paganos" (VD, Estella, 1998), ha habido durante toda la historia humana, personas y lugares que han sanado a los enfermos. A veces se trata del proceso natural del cuerpo de sanarse con el tiempo. Otras veces cuando la enfermedad es psicosomática, el ambiente, la amistad, la fe y otros factores psicológicos hacen que desaparezcan los síntomas. En la historia de los mormones <sec_morm.htm> se lee de muchas curaciones y de hablar en lenguas, sin embargo, nunca dirían los pentecostales que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días <sec_morm.htm> es cristiana. Y a veces es Dios que sana por la fe de la persona, y no como prueba de la veracidad de la religión. La Biblia dice que Dios hace salir su sol sobre los buenos y los malos y hace llover sobre justos e injustos (Mt 5,45); pero no por eso vamos a decir que los malos tienen razón en su manera de actuar. Es el misterio de la gran generosidad de Dios con nosotros. Por eso no se tiene que salir de la única Iglesia fundada por Jesucristo para sanarse. Los católicos siempre hemos creído que Dios nos sana, por eso decimos en la Misa: "Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra Tuya bastará para sanarme".

2. El Espíritu Santo y la Jerarquía: Es el Espíritu Santo el que puso la jerarquía en la Iglesia: "[...]el Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar la iglesia" (Hch 20,28), y trabaja con ella: "Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros" (Hch 15,28) el Espíritu Santo ordena a Pedro ir a Cornelio (Hch 10,19). Pedro toma la palabra en (Hch 3, 12; 4,8; 5,29). Los Apóstoles presiden las reuniones (Hch 15, 6). No dudan en amenazar con el castigo de Dios futuro (Hch 2,40) e incluso actual (5, 1-11). Aunque todos han recibido el don del Espíritu (Rom 8,9) por medio del bautismo (Tit 3,5) desempeñan diversos oficios como los diversos miembros del cuerpo humano (Rom 12, 4s). Después de que Pedro habló en nombre de los apóstoles (la jerarquía), leemos que los cristianos: "[...] perseveraron en la doctrina de los apóstoles [...] en la fracción del pan" (Hch 2,42). Celebraron la Eucaristía. No dice que preservaron en hablar en lenguas sino en la doctrina apostólica.

3. El Carisma de Pedro: Hay un papel importantísimo de discernir el Espíritu que sólo tiene el servicio de Pedro (o sea el Papa) en la Iglesia: Confirma a tus hermanos (Lc 22,32), y cuida, y apacienta mis ovejas (Jn 21,15). Pedro pudo discernir que su experiencia en Pentecostés era de Dios (Hch 2, 14-39), y se basó en la Biblia (el Antiguo Testamento), no en lenguas y sanación para comprobarla. Pedro tuvo un papel principal en el discernimiento de la visión en Hechos 11 y la imposición de las manos a los gentiles. Cuando Pablo recibió su visión de Jesús, fue a los líderes de la Iglesia para autenticar su experiencia (Hch 9,12. 27-28). El no comenzó otra iglesia tomando como prueba su visión.

La Palabra de Dios nos manda:

"No crean a todo espíritu, sino pongan a prueba a los espíritus, a ver si son de Dios [...]" 1 Juan 4, 1
"Examínenlo todo y quédense con lo bueno" 1 Tes 5, 21 [refiriéndose a la profecía]

4. El diálogo con un pentecostal: La mentalidad de muchos pentecostales y evangélicos de la "tercera ola" está moldeada por su propia experiencia, ya sea del bautismo en el Espíritu, de la unción o de su hablar en lenguas. Ante argumentos lógicos y bíblicos es probable que reaccionen apelando a su propia experiencia que termina siendo el criterio de toda verdad. Tal como dice Benny Hinn: "un hombre con una experiencia nunca está a la merced de un hombre con argumento" (Buenos Días, Espíritu Santo, UNILIT, Miami, 1990, p. 97).

Tenemos que mostrarle al hermano pentecostal que no necesariamente todas las experiencias vienen de Dios. Estamos en el mismo caso de un mormón que apela a su propia experiencia del "ardor" en el pecho para decir que su religión es verdadera. Según lo mismos mormones esta experiencia es el "testimonio del Espíritu Santo" que les convence de que el libro de Mormón es verdadero (¿aceptaría el hermano pentecostal esta experiencia?). La Biblia nos manda "probar todos los espíritus" (1 Juan 4, 1), la palabra griega que utiliza este texto es "pneumas", es la misma que se utiliza para hablar del Espíritu Santo y para describir los dones espirituales, así que la Biblia nos manda probar cualquier inspiración, para saber si viene de Dios, del maligno o de nosotros mismos y de nuestra imaginación. En la mayoría de los libros de los pentecostales y evangélicos de la tercera ola brilla por su ausencia el don espiritual del discernimiento (en esto son más cuidadosos los pentecostales clásicos), mencionado en 1 Cor 12, 10: "A unos, Dios les da la capacidad de distinguir entre los espíritus [gr. pneumas] falsos y el Espíritu [gr. pneuma] verdadero[...]" (Dios Habla Hoy). Así que debemos recalcar al hermano pentecostal o evangélico la importancia de este don espiritual para evaluar nuestra experiencia. No toda experiencia tiene su origen en Dios, por más espectacular que pueda ser. Pablo nos dice en 1 Tes 5, 19-21 que no apaguemos el Espíritu y no despreciemos el don de profecía y la mejor manera de no apagar el Espíritu es "examinarlo todo" para ver si las profecías y las inspiraciones son verdad, no sea que contristemos al Espíritu por adjudicarle algo que no viene de Él.
 
 

Agradecemos a
Madelaine Castro


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