1. Ella está embarazada
La solución a un embarazo es un buen parto y no un mal matrimonio...
"Es que queremos ser responsables..."; no sean ingenuos, si fueran realmente
responsables, ella no estaría embarazada.
"¿Qué dirán nuestros padres, familiares, amigos?".
Aquí es donde está la verdadera responsabilidad, afronten
las consecuencias de sus actos, el matrimonio no es para disfrazar un embarazo.
En últimas, el "que dirán", ¿será garantía
de felicidad para su matrimonio?
2. Tienen dudas acerca de su mutuo amor.
Por pequeña que la duda sea, cuidado, porque de pronto ella será
mañana motivo de una separación. Elegir cónyuge siempre
es un riesgo, pero la elección requiere de cierta (y de MUCHA) seguridad,
de certezas. ¿En qué basan esa seguridad, esa certeza? ¿Se
conocen profundamente, se complementan? ¿Se siente orgulloso de
la elección que hizo por el otro? ¿Socialmente, se percibe?
¿Qué actitudes concretas muestran que mutuamente lograrán
su realización personal?
¿O, por el contrario, su seguridad se basa sólo en sentimientos,
en la simple atracción física, en gustos semejantes, en lo
hermosa que es ella, o lo buen mozo que es él? ¿Piensa frecuentemente,
que sucederá, si en un futuro, mi matrimonio de desbarata?
Recuerden: "El amor es ciego, pero los vecinos, NO".
3. ¿Creen que después
de casados, El o Ella, van a CAMBIAR?
Haga su opción de acuerdo a la realidad, es decir, de acuerdo a
como el otro es hoy. No haga fantasías pensando que después
de casados "él dejará el trago", "será fiel", "será
juicioso" y Ella "dejará de ser celosa", "será ordenada",
"de mejor genio".
Seres perfectos no hay, Acéptense como son: con defectos y limitaciones,
con su propia historia.
4. Solamente están enamorados.
No protesten tan de prisa. Permítanme explicar; lo haré con
una anécdota de la vida real; un hombre (maduro por cierto) de esos
que nunca ingresaron a la universidad, pero si pasaron por la "escuela
de la vida", le dijo a su hijo, cuando éste le contó que
había decidido casarse: "Hijo, si te casas por amor, te doy mi bendición,
pero si te casas por pasión, conmigo no cuentes".
Es muy importante estar enamorado(a) para casarse, pero lo más importante
es tomar la decisión personal de hacerlo; estar enamorado hace referencia
a sentimientos. Tomar una decisión hace referencia a la razón,
a la capacidad de decidir con cabeza fría; que se elige a una persona
como compañero(a) de vida, por amor, es decir, con derechos y deberes
frente a ella. Resumiendo, el amor, más que un sentimiento es una
decisión que perdura, que permanece en las "duras" y las "maduras"
del camino de la vida.
5. Son muy jóvenes
Una de las decisiones más importantes que una persona hace en la
vida es casarse, Sin embargo, esta teoría se aprende cuando uno
ya está casado. De allí la importancia de madurar integralmente
para tomar esta decisión.
Mucha gente que "quiere conocer la vida" (después
de casada), se casó muy joven; el matrimonio es para adultos, no
para adolescentes prolongados, ni para niños grandes. El matrimonio
debe ser tomado en serio.
6. Lo hacen por Despecho
"Terminar" con él o con ella y casarse al poco tiempo con otra persona,
es una manera de "sacarse el clavo" que puede afectar a muchas personas.
Así, el matrimonio surge como una decisión tomada con la
"cabeza caliente", es decir, sin elaborar la pérdida que se ha sufrido
y sobre todo una "venganza" que usualmente genera infelicidad, cuando "tarde
se descubre que la otra persona era el verdadero amor de mi vida". Expresiones
como "me encontré con el novio(a) que tuve antes de casarme...",
suele tipificar la "espinita" que "picaba" la decisión de hacerlo.
7. Se conocen hace muy poco
"El amor a primera vista existe..." ¿Pero, ya pasó su relación
por varios estados de crisis?
Conocerse es siempre un proceso que se hace
en el tiempo. Es muy importante tener tiempo para compartir con el otro:
momentos de tristeza, alegría, ira, angustia, así como para
verlo(a) elegante y desarreglado(a).
¿Conoce usted la familia de su novio(a) por lo que ella(él)
le ha contado o porque usted la ha tratado personalmente?
¿Conoce los amigos de él(ella) y cómo se relaciona
con ellos? ¿Conoce su ambiente de trabajo y qué grado de
responsabilidad muestra en él? ¿La felicidad es un lastre
que le pesa mucho o es una conquista diaria que le gratifica y fortalece
la relación?.
8. Uno o ambos tienen problemas
en su propio hogar
Eso, simple y llanamente es salir de "Guatemala" y entrar a "Guatepeor".
El matrimonio no es para escapar de los problemas del hogar.
Mucha gente se casa por lástima. "Es que él (ella) vive en
un infierno"; cuidado, cuando están de novios, esa lástima
la llaman "amor", pero cuando estén casados verán que la
lástima se llama lástima y ese no es motivo sólido
para casarse.
9. No tienen Fe
Casarse "por la Iglesia", porque los ancestros lo han hecho así;
por comedia social, para justificar una gran fiesta, es un sin sentido.
El casamiento no es una coyunda (soga, correa) que impone una insoportable
indisolubilidad, sino la fuerza de Jesús Resucitado, la única
capaz de construir el amor humano.
Cuando se trata de cristianos, su matrimonio debe ser contraído
y vivido en la fe, para que tenga la seguridad de permanencia, estabilidad,
incondicionalidad; es decir, esté basado en un Amor Absoluto. Porque,
¿no es cierto, que la esperanza normal y mínima de toda pareja
que desea casarse, es que su amor sea duradero?
10. ¿Cree que lo o la
dejó el tren?
¿Se va a casar porque generalmente, todo el mundo lo hace?
El matrimonio es una vocación, un llamado personal para realizarse
en un estilo de vida. ¿Se va a casar porque ya no aguanta la soledad?
No es bueno que el hombre esté solo; una cosa es compartir la vida
y otra muy distinta es la actitud del solitario que busca refugiarse en
el otro. Busca de quién depender, no a quién amar.
¿Se va a casar porque ésta es su última oportunidad?
Lo que importa no es que sea la última, lo que importa es que sea
la mejor. Lo de "última" es relativo: usted está vivo(a)...
Si el futuro de una persona no se puede comprometer por razones como éstas,
mucho menos el futuro de dos y/o más...
11. Solamente hay atracción
sexual/genital
Muchas parejas inician su noviazgo con relaciones sexuales y de hecho,
creen y sienten que han logrado un buen ajuste sexual. Se crea una dependencia
y una necesidad física que sitúan en lo genital la dimensión
de la sexualidad que es mucho más amplia, que abarca a la persona
total.
Muchas parejas suelen confundir esta necesidad genital, con un amor maduro,
y basan en ella su decisión. Se dejan ganar de una presión:
"es que ya tuvimos relaciones sexuales".
Una buena comunicación hoy es mayor garantía de un buen ajuste
sexual mañana. Mientras que un buen ajuste sexual hoy no es necesariamente
garantía de una mayor y mejor comunicación mañana.
12. Creen que no van a pelear
Cuando uno está de novio, suele decir ingenuamente: "Nosotros no
seremos como nuestros padres..." Pero al poco tiempo de casados, resultamos
ser olor, color y sabor, edición corregida y aumentada de ellos.
¿Qué pasó?
Que cada uno lleva a su matrimonio, la experiencia de familia de su propio
hogar, con todo lo que ella tiene de positivo y negativo.
Que usualmente tendemos a repetir comportamientos, que aprendimos en nuestro
propio hogar.
Que frente a este modelo educativo que aprendimos en casa, normalmente
no tenemos oportunidad de conocer y sobre todo experimentar otro, sino
hasta cuando ya estamos casados. En la práctica, esto significa
que solemos prepararnos para muchas cosas en la vida, menos para vivir
en familia.
Que se hace necesario aunar esfuerzos a varios niveles para permitir que
la familia, la escuela, la sociedad y la Iglesia comprendan que la vida,
toda ella, progresivamente, es una forma de prepararse para el matrimonio.
Hablo de una preparación remota (niños), próxima (adolescentes),
e inmediata (jóvenes adultos) y al decir esto, pienso en momentos
concretos que necesitan ser atendidos de forma prioritaria y específica.
Se trata de conformar un modelo educativo nuevo que vaya más allá
de los tradicionales "cursos prematrimoniales", que aunque cargados de
buena voluntad, han sido desbordados no sólo por las necesidades
de nuestras parejas, sino justamente, por la realidad cambiante que desafía
e impone retos nuevos que son inaplazables, máxime cuando más
que nunca creemos que el futuro de la humanidad se fragua en la familia,
como ha dicho Juan Pablo II.
Volviendo a lo de las peleas; iluso (sin más) pensar que: "nosotros
seremos diferentes", la razón es bien sencilla; no existen matrimonios
perfectos porque los seres humanos somos limitados. De manera que en la
vida matrimonial siempre habrá conflictos, siempre habrá
problemas; el problema no es que haya peleas, el problema es no estar preparados
para enfrentarlas maduramente y resolverlas. Pero resolverlas, no de cualquier
manera, sino a base de amor, capacidad de perdón y sacrificio.
13. No tienen una cierta estabilidad
económica
Cuando uno está de novio(a) es relativamente fácil asumir
los gastos de un regalo, de una discoteca, pero cuando uno está
casado(a), hay que garantizar el pago de la vivienda, del vestido, del
alimento, de los servicios, etc.
¿Son ustedes de los que piensan que "de cualquier manera saldremos
adelante"? Sean realistas que la vida está muy cara...
14. Se van a vivir a la casa
de sus padres, suegros, de otros familiares...
"Es mientras sale el trabajo que le prometieron", "es por ahorrar ahora",
"es mientras terminamos la carrera". Es muy posible que él o ella
consigan el trabajo prometido; es muy posible que ahorren; es muy posible
que terminen la carrera; lo que no se les garantiza es que empiecen una
vida matrimonial adulta. Se adulto en este plano es saber dejar a padre
y madre, salir del estado de solteros y entrar en el estado de casados;
si no cortan el "cordón umbilical" todavía son inmaduros.
Por otra parte, la injerencia de los parientes, que por supuesto, siempre
comienza con frases como: "no es que yo me quiera meter en sus vidas, pero...",
termina siendo motivo de discusiones, desacuerdos, celos, iras, odios y
rupturas matrimoniales. El que se casa, quiere casa...
15. Su motivación no es
el amor
Parece mentira que a fines del siglo XX (y como están las cosas,
igual sucederá en el siglo XXI) mucha gente se case por motivos
como el dinero, la posición social, las "sutiles" (pero no por ello
menos reales) presiones familiares y/o sociales o por tener como compañero(a)
a una "figura decorativa", más que a una persona. Todos esos motivos
y otros, son diferentes del motivo sólido sobre el cual se fundamenta
una relación de pareja: el amor.
¿Se ubica(n) en alguno de los puntos antes señalados? Tranquilo(s)... hay que darle tiempo al tiempo, esperen, maduren, crezcan integralmente. Los que se comprometen, los responsables de su proyecto de vida son ustedes, la decisión de casarse es de cada uno y es personal, única, irrepetible, irremplazable.
Hay tiempo para todo, incluso para "arrepentirse"; así hayan repartido
ya las tarjetas de invitación a una boda que durará sólo
unas horas, pero no a un matrimonio, que es para siempre.
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