16. La Acción Católica y el Compromiso Temporal

      16.1 Una acción ineludible

          Se ha destacado como fundamental el compromiso temporal del cristiano para evangelizar las realidades de la cultura de hoy. Difícilmente se pueda influir en el comportamiento de los hombres, en su vida en sociedad, si no se asume, con sentido solidario, toda la problemática política, económica, social, cultural, artística, etc., logrando un compromiso con la realidad cotidiana del mundo en que se vive.

          Pero, además, se pretende asumir esta realidad con una sensibilidad especial por los reclamos de una justicia "demasiado largamente esperada", es decir, haciendo realidad la opción preferencial aunque no exclusiva ni excluyente, por los más pobres, débiles y necesitados.

          Este compromiso tiene distintos modos de participación, de acuerdo con la propia realidad de cada miembro o grupo, dentro de la Institución.

          Por una parte, el miembro, a título personal, puede asumir de manera directa determinados compromisos temporales, como por ejemplo la actividad de militancia política sindical o cívico-social, que son importantes y es necesario estimular, pero requieren una actitud vocacional para dedicarse a ellas.

          Pero allí no se agotan las formas de participación en actividades temporales. Por el contrario, hay muchas otras formas ineludibles de participación de la que ningún miembro de la AC puede excluirse, como interesarse por los problemas que haya en los lugares donde se desarrolla su vida. El laico interesado los analiza, forma su propio juicio, cambia ideas con los demás, no escapa al diálogo sino que lo promueve, aun con el debate; es decir, contribuye a formar la Opinión Pública, que, influya en adecuadas pautas de comportamiento social.

          Nadie puede excluirse de esta forma de participación, cada uno según sus propios talentos.

      16.2 Ambitos de nuestro compromiso temporal

          El mundo es el campo natural de la acción como laicos. Si como laicos se asume la función animadora de las estructuras temporales ("ser el corazón de la Iglesia en el mundo y el corazón del mundo en la Iglesia") ello implica, para cada uno personalmente, compromisos y definiciones.

          El compromiso temporal del miembro de AC es asumido y realizado partiendo de las realidades más simples y cercanas (la familia, el lugar de estudio o trabajo, el barrio), para luego ir descubriendo otras realidades o campos donde concretarlo (cooperativas, sociedades barriales, clubes, sindicatos, partidos políticos).

          La Institución tiene un rol importante que cumplir, para favorecer la inserción activa de sus miembros en estas realidades temporales y en los distintos ambientes. En primer lugar, la preocupación por atender las necesidades formativas especificas que cada uno de ellos requiera, estimulando y, en segundo lugar, acompañando hasta su concreción la iniciativa personal o comunitaria que mejor responda a las necesidades de la realidad donde se desarrolla su actividad.

      16.3 La A.C. y el compromiso político

          Dentro del amplio campo que se abre para el compromiso temporal de cada miembro de la AC un lugar destacado lo ocupa la tarea de evangelización de la política, entendida como la actividad destinada al estudio y elaboración de proyectos y cursos de acción a ser aplicados por quien ejerce el poder, para el desarrollo de la sociedad civil y el logro del bien común y la actividad destinada a la conquista del poder político, para la implementación de ese proyecto.

          Cabe dejar bien aclarado que cualquier actividad de tipo político partidario debe asumirla el miembro a título personal, sin involucrar institucionalmente en ello a la AC.

          El cristiano (y el miembro de AC) comparte con los demás ciudadanos el esfuerzo por la construcción de una comunidad más humana, por lo tanto no puede permanecer indiferente a la realidad socio-política, sino que debe convertirse en partícipe y protagonista del quehacer político, cada uno según su condición y especial vocación. La vida democrática nos permite crecer en esta presencia apostólica.

          Respecto de aquellos miembros que hayan hecho una opción concreta por la militancia política partidaria, la tarea fundamental de la Institución será el acompañamiento personal, a través de un grupo o personas referentes, de asesoría espiritual y de ayuda para la formación y reflexión específicas para su compromiso en un activo apostolado político.

          El espíritu que debe animar toda esta tarea es devolver a la actividad política su profunda nobleza, como una forma excelente de servicio a la comunidad, dar a la democracia en que vivimos sustento moral y doctrinario, y estimular una participación política con sentido solidario y responsable.

      16.4 Servicios específicos de acompañamiento institucional en este área

          La AC debe desempeñarse institucionalmente en "acompañar a sus miembros que están empeñados a fondo en tareas de fuerte compromiso temporal en cualquier sector de la sociedad".

          Un primer servicio que la Institución debe brindar es el de capacitación: multiplicar los cursos y publicaciones de formación en la Doctrina Social de la Iglesia, que deben ser sistemáticos y de sólido nivel. Se debe buscar que tiendan a la aplicación de sus enseñanzas, que no sean meramente doctrinarios e incluyan todos los aspectos que requiere la formación para el accionar político (historia, antropología, sociología, economía, derecho, etc.)

          Otra forma de acompañamiento es la manifestación pública de la institución sobre temas trascendentes de la vida social y política de la comunidad, en cualquier nivel. Esta presencia debe ser periódica y sistemática, para ser eficaz en la función de iluminar y esclarecer cristianamente las conciencias.

          En tercer lugar, es fundamental generar, desde la AC, espacios de diálogo y encuentro con y entre dirigentes sociales y de entidades intermedias en los distintos niveles y también entre personas con militancia política partidaria, sean o no de la Institución. Ello permitirá, a partir de la reflexión sobre la realidad iluminada por la DSI, generar pautas concretas para su accionar.

          En este orden, una importante tarea de la Institución como tal, será mantener vivo el diálogo con y entre sus miembros, aunque las opciones políticas que los mismos hayan realizado sean diferentes, ejercicio que, proyectado al resto de la sociedad, será de gran riqueza.
       

      17. La Evangelización de y desde los M.C.S.

      17.1 Finalidad:

          El primer areópago del mundo moderno, como nos dice Juan Pablo en Redemptoris Missio, es el mundo de la comunicación, que está acercando las distancias entre los hombres y transformando el planeta en una "aldea global".

          La AC debe priorizar este sector como ámbito de evangelización y promover proyectos concretos para llevar el mensaje a y desde los medios; para ello buscará creativamente los modos más eficaces para que tengan cabida en ellos la difusión y el anuncio de los valores cristianos, para afianzar la cultura nacional, usando un lenguaje visual y auditivo adecuado, y teniendo muy en claro el amplio universo de receptores a los que se pretende llegar.

      17.2 Contenido:

          El desafío es hallar la forma como el mensaje de salvación pueda ser inculturado a través de los MCS (prensa escrita, radio, televisión, vídeo, etc.). Así como la catequesis adapta su lenguaje y métodos de acuerdo con la edad, realidad social y educativa de sus destinatarios, así también se debe reflexionar y ejercitar ese camino en esta área.

          El anuncio explícito, la denuncia, la transmisión de valores, la reflexión crítica de la vida cotidiana, la catequesis, la formación a distancia, el servicio solidario, son sólo algunas de las tareas posibles desde los medios.

          Estas se pueden materializar desde muy diferentes tipos de producciones: noticieros, radioteatros, revistas de historietas, periódicos vecinales, murales, videos educativos, programas de opinión o periodísticos, con teléfono abierto, etc.

      17.3 Cómo desarrollar la tarea:

          La AC trabajará en la promoción de vocaciones entre sus miembros para actuar con competencia profesional en todas las fases del proceso comunicacional (producción, guiones, locución, animación, interpretación, publicidad, etc.)

          Para ello los orientará hacia las buenas escuelas e instituciones de formación profesional que estén disponibles, o colaborará para que existan.

          Esa diversidad de modos de actuación será acompañada institucionalmente de distinta manera, pero se pueden señalar dos grandes líneas para la reflexión y la acción:

          Definir la actitud concreta, tanto de la Institución como de sus miembros, para responder a la exhortación permanente de la Iglesia en este campo. Promoviendo e impulsando la inserción de la Institución y de sus miembros.

          Ayudar a incrementar el espíritu crítico ante las imágenes y los criterios que provienen de los M.C.S. Si para actuar directamente en los medios pueden ser necesarias cualidades y vocaciones especiales, nadie puede sentirse excluido de actuar como receptor lúcido y activo de lo que difunden los Medios. La AC debe preocuparse especialmente para formar el juicio crítico de todos sus miembros y así puedan discernir evangélicamente mensajes emitidos con técnicas sutiles y penetrantes, en sus diferentes manifestaciones gráficas o audiovisuales.
       
       

      del "Proyecto Institucional de la Acción Católica Argentina"
      sección "La Acción Católica y la Evangelización"
      Editado por el Equipo Nacional de Publicaciones
      del Consejo Nacional de A.C.A.




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