25. Grados de pertenencia y formas de participación



      25.1. Grados de pertenencia

          La pertenencia a la AC es la consecuencia de asumir libremente su estilo evangelizador, su apostolado orgánico, y las cuatro notas que la caracterizan como Institución.

          Dicha pertenencia supone el compromiso con la acción evangelizadora de toda la Iglesia.

          El nivel de compromiso con la Institución marca dos grados de pertenencia:
       

      • Miembro oficializado
      • Miembro provisorio


          El evangelizador laico que desea integrar la ACA lo hace como provisorio hasta tanto esté en condiciones de asumir plena y comunitariamente su compromiso permanente con la vocación a la AC y con la participación en la vida institucional. Cuando ello ocurre, puede pasar a ser miembro oficializado previa postulación del Consejo Parroquial donde milita y posterior aceptación del Consejo Diocesano correspondiente.
       

      25.2. Formas de participación
       

      • La participación es la forma concreta de desarrollar la militancia dentro y fuera de la Institución.
      • La participación institucional puede darse de diversas maneras, siempre cumpliendo con premisas fundamentales como:
      • Conservar el compromiso de vida formativo-apostólico del miembro de AC.
      • Participar del apostolado orgánico de la AC desde la propia realidad de vida.
      • El miembro de AC ordinariamente vive su compromiso formativo-apostólico-espiritual integrado a un grupo de AC, ya sea parroquial, ambiental o sectorial. Estos últimos pueden ser de nivel parroquial, diocesano o nacional.


          La integración en un grupo o comunidad concreta es de suma importancia, por la propia naturaleza de la AC. La organización, una de sus notas características, se concreta en su carácter comunitario y orgánico.

          Sin embargo el miembro oficializado puede recurrir a alguna forma orgánica de vivir su participación si se compromete a:
       

      • Mantener una fluida comunicación recíproca con el organismo de conducción que le corresponde en su nivel
      • Y conservar el estilo de vida del miembro de la AC


          Las exigencias de la participación deberán respetar la realidad vivencial de cada edad y condición de vida porque la Asociación entera es lugar de formación y misión, y cada persona que entra a formar parte de ella, tiene que poder vivir, según su propia medida y según las etapas de la vida por las que está pasando, esta formación y misión.

          No hay por tanto una forma excluyente de participar en la vida de la Institución, siempre que se cumpla con lo expresado precedentemente.
       

      • Algunos miembros asumen temporalmente roles y funciones en la conducción y organización de la institución, a sea en un grupo de base, o a nivel diocesano o nacional.


          Ese servicio dirigencial puede absorber mucho tiempo y energías, pero no cambia la naturaleza del compromiso fundamental ni las actividades propias del miembro pleno de AC.
       

      • Miembros de la Institución que viven realidades de vida especiales


          Aquel que vive su compromiso apostólico-misionero principalmente en una estructura temporal que lo absorbe o pasa por circunstancias muy excluyentes en su vida personal, está vinculado a la Institución mediante varios modos de acompañamiento de carácter personal pero orgánicos.

          Todo esto si mantiene viva y actualizada su intención de compromiso institucional, una comunicación recíproca con los niveles de conducción y participa, en la medida de sus posibilidades, de la vida institucional.
       
       
       

      del "Proyecto Institucional de la Acción Católica Argentina"
      sección "La Acción Católica y la organización"
      Editado por el Equipo Nacional de Publicaciones
      del Consejo Nacional de A.C.A.

      Jóvenes de Acción Católica Argentina 
      Arquidócesis de Rosario 
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