Un piloto de
avión nos compartía que cuando el avión cae en medio
de una tormenta, lo que nunca se debe hacer, es hacer lo que se siente;
en medio de la turbulencia, vientos que azotan al avión de todos
lados, agregado a la no visibilidad, generan en el piloto un montón
de sensaciones como sentir que el avión está girando pero
en realidad no lo está haciendo, sentir que desciende, pero en realidad
asciende o viceversa. Quizás el piloto conoce la ruta y se puede
estar diciendo que si sigue como siente se va a estrellar contra una montaña,
pero ellos saben bien que sus sentimientos los engañan, que si responden
a ellos de seguro se terminarán estrellando y en esos momentos que
podrían decirse de crisis es cuando más
tienen que confiar en los instrumentos
ciegamente.
Me imagino que debe ser un momento difícil, es negarse a sí mismo conociendo sus limitaciones y terminar dependiendo totalmente de los instrumentos.
La Biblia dice
que nuestro corazón puede ser engañoso más que todas
las cosas, así que deberíamos aprender como los pilotos,
que en los momentos en que nuestra fe está en crisis es cuando menos
tenemos que hacer lo que sentimos, por más razonable que nos parezca
y buscar del Señor y hacer lo que El nos diga que hagamos por más
irrazonable que nos parezca. Será negarnos a nosotros mismos conociendo
nuestras limitaciones y terminar dependiendo totalmente del Señor
y así llegaremos a buen puerto.
Jorge Sorribas &
Marie Therese MukayirangaAgradecemos este aporte a
Elise y Aline
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