Homilía de Mons. Zazpe
Congreso Mariano 1980


    Querida juventud de Argentina y de Chile, estamos meditando los misterios del Rosario es decir los momentos más significativos de la historia de Salvación, cuyos agentes pensantes son El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo,

    El protagonista y artesano Jesucristo y María la Madre de Jesús, colaboradora  asociada en un rol coprotagonico. El Rosario es la visualización popular de la historia de Salvación, proyectada desde la eternidad por el Padre, culminada por el Verbo hecho carne, animada por el Espíritu Santo y encomendada a la Iglesia para actualizarla en cada época y prolongarla hasta la Parusía donde el tiempo se hará eternidad. La historia se transformara en liturgia celestial, la evangelización será contemplación  y el amor incipiente amor consumado. El Rosario es la contemplación de la fidelidad de Cristo y María al plan de Dios, a su proyecto a su voluntad. El Rosario es también una interpelación acuciante  a asociarnos  nosotros a ese plan, porque debe ser actualizado y proyectado para el Hoy de nuestras Patrias. ¿Que significa evangelizar un mundo moderno como enseña la Evangelii Nuntiandi?  ¿ Que significa evangelizar América Latina como propone el Documento de Puebla ?   ¿ Que significa el lema a Cristo por María  que define nuestro Congreso Mariano Nacional?.  Evangelizar es actualizar la Historia de Salvación, descubrir la posibilidad de reconducir la compleja historia contemporánea  la aventura de renovar la cultura, de transformar el hombre, de recrear la familia, de movilizar la juventud. Es evangelizar los criterios, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida. Evangelizar es llegar a las raíces, meterse en las raíces y animar desde las raíces.

    Evangelizar es proclamar la verdad de Cristo a la juventud de hoy, mostrar la verdad de la iglesia a la juventud de hoy, y manifestar la verdad de la juventud, a través de otra juventud evangelizada y renovada.

    Evangelizar es soñar que siempre es posible lo imposible, que la historia sigue en manos del Señor, que la violencia es debilidad,  y la simplicidad es fortaleza, que el erotismo es neurosis y la limpieza de corazón es salud, que el amor es mas fuerte que el odio, y que una mínima expresión de la gracia vale mas que toda la Creación. ¿Quiénes son los responsables de actualizar la historia de salvación?. ¿ Quiénes serán sus agentes en la situación contemporánea?: el Episcopado, los presbíteros, los consagrados, los empresarios, los gobernantes, los artistas, la familia, pero de un modo especial la Juventud.  Pero no cualquier juventud, el Evangelio es Vino Nuevo que requiere odres nuevos, El Evangelio es género Nuevo que exige traje Nuevo, El Evangelio es creación Nueva, hombre Nuevo, Vida Nueva. El Evangelio no es remiendo, no es chafalonería, no es retoque, no es barniz. El Evangelio es desplazar el tener más por el ser más, es reemplazar el consumo por la oblación, el usufructo por el servicio, y el placer por el deber.

    Evangelizar es ubicar valores y derribar antivalores, descubrir la grandeza de la vida y marginar la estupidez de ciertas vidas. El Evangelio puede ser consignas para mayores y lo es,  pero parece muy propio de los jóvenes. ¿ Por que?  Porque en la juventud el pensamiento puede ser más abierto, la imaginación más creativa, el corazón más limpio, la intención más sincera, los compromisos más auténticos, y  el Evangelio exige Apertura, Imaginación, Limpieza. Sinceridad y Autenticidad.

    Desde María Joven, desde María Novia, desde María Creyente, desde María Servidora y Oferente la iglesia de nuestros países  quiere preparar una juventud  que transforme la historia difícil y compleja de las naciones en historia de  Salvación.

    Pero lamentablemente la Argentina cuenta también con juventudes biológicamente juveniles, pero espiritualmente envejecidas, empobrecidas por el consumo, masificadas por la imitación, frágiles de voluntad, pigmeas de ideales y sin garantías de futuro. Transformar la realidad  nacional en historia de Salvación es empresa de fuertes, de magnánimos, de soñadores, de decididos. Hay que recrear a la juventud desde la juventud, el amor desde el amor, el noviazgo desde la pareja, la familia desde el matrimonio, la educación de los hijos desde el testimonio de los padres, la profesión desde el servicio, la política desde la inquietud social y el orden social desde la participación juvenil.

    Pero no será fácil recrear y renovar los valores con sus expresiones institucionales, habrá que proyectar y vivir una familia unida, estable, fecunda y evangelizadora en medio de familias desmoronadas, inestables, egoístas y descomprometidas.

    No será fácil recrear la profesión   cuando el entorno mercantiliza y comercializa.

    No será fácil hacer del noviazgo una preparación responsable y delicada para amar, como Cristo a la Iglesia y como la Iglesia a Cristo, cuando alrededor el noviazgo es chapucería, crema pastelera o cloaca.

    No será fácil hacer del hogar una pequeña iglesia doméstica cuando los hogares son mera costumbre y tradición.

    No será fácil tener valores personales en medio de una asfixiante masificación, ser morales en una atmósfera de amoralidad, pensar en cristiano cuando la mayoría piensa en pagano, mantenerse firme si el entorno claudica, ser honestos cuando la venalidad parece cubrir la sociedad.

    No será fácil responder al proyecto vocacional del Señor cuando las opciones se toman en referencia al éxito y al lucro. Para reformar la fisonomía familiar   y social del país se requieren leyes, normas e instituciones. Pero sobre todo muchachos y chicas se necesitan modelos que muestren en vivo y directo que la renovación es posible, deseable,  gratificante, estupenda y fecunda.

    Para renovar al país es necesario abolir primero las bienaventuranzas caducas y tramposas de la juventud.

    Con San Lucas podemos decir:
 


    Para renovar al país es necesario proclamar las bienaventuranzas válidas y auténticas de la juventud:
 
 

    Con ustedes desplegó el poder de sus brazos y aniquiló los planes de los soberbios. Con ustedes derribó a los potentados de sus tronos, ensalzó a los humildes y colmó de bienes a los hambrientos.

    A ustedes los colocó Dios en la vanguardia de su nueva Israel,  la Iglesia, para realizar sus designios misericordiosos como lo había prometido a nuestros padres y a sus hijos por siempre  jamás.

    Concluyamos este mensaje en torno a María la Madre de Jesús y Nuestra Madre. Ella es la gran convocante de la juventud argentina en todos los rincones de la patria. Su casa de Lujan, del Valle, De Itatí, del Rosario, de Guadalupe y de Sumampa manifiestan su extraordinario poder de convocatoria.  María convoca a la juventud para caminar juntos hacia su Hijo, para seguirlo, imitarlo, identificarse con Él y proclamarlo.

    Esta noche nos ha llamado para entrar con sus misterios de Gozo, de Dolor y de Gloria porque toda vida humana es un tejido de alegrías y dolores.

    Queremos compartir con María sus misterios Gozosos, pero queremos que Ella comparta con nosotros nuestros gozos, queremos compartir con María sus Dolores, pero queremos que Ella comparta con nosotros nuestras penas, queremos compartir con María la Gloria de su  Asunción, queremos tener con Ella nuestra asunción y vivir junto a su hijo en la Gloria Celestial.

    El Rosario existencial de la juventud aquí presente quizá todavía ha desgranado nada más que  las cuentas de sus misterios de Gozo. El gozo de vivir, el gozo del bautismo, el gozo del perdón y de la Eucaristía, el gozo de tener un padre y una madre, el gozo de una novia, el gozo de ser Iglesia, el gozo de ser joven, el gozo de soñar y de proyectar y el gozo de sembrar.

    Señora del Rosario, prepáranos para los futuros misterios del Dolor, el misterio de perder a nuestro padre o a nuestra madre, el misterio de pecar y de traicionar, el misterio de descubrir dolorosamente la vocación  y hasta el misterio de errar la vocación, el misterio de llorar, el misterio de la soledad y el misterio de morir.

    Señora y Madre nuestra prepáranos para nuestros misterios Gloriosos, el misterio de vivir siempre  en gracia, el misterio de prometer y cumplir lo prometido, el misterio de ser llamado a la vida sacerdotal o consagrada, el misterio de vivir la profesión como servicio y el trabajo como ofrenda, el misterio de ser padre y ser madre, el misterio de presidir la mesa familiar, el misterio de recibir un nuevo hijo y el misterio también glorioso de perder un hijo, el misterio de ser siempre joven en el corazón, el misterio de encanecer sonriendo y de morir bendiciendo, el misterio de resucitar como Cristo y María con Cristo y María.

    La juventud Argentina quiere seguir contemplando los misterio de María y prolongarlos en la propia existencia juvenil.

    Señora del Carmen, de la Merced, del Milagro, de la Paz, de Fátima, de Lourdes,  Auxiliadora, Señora de la Pura y Limpia Concepción y de la Gloriosa Asunción, Señora de Belén, de la Cruz y de Pentecostés, la juventud de Salta,  Jujuy y Tucumán te prometen fidelidad, la de Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa te aclaman como Madre, la de Córdoba, Santiago, San Luis, Mendoza y San Juan se acogen a tu protección, la juventud de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Neuquén, Río Negro y Malvinas te juran por patrona, la juventud de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, se declaran contemplativa de tu persona, enamorada de tu magnificat y evangelizadora de tu hijo. Y la juventud de Chile que ha venido esta noche te proclama Señora y Reina de la Paz.

    Todos nos juramentamos a verte en nuestras madres, amarte en nuestras novias, a servirte en nuestros pobres, a honrarte en nuestra Iglesia y a ofrendarte nuestra juventud.

    La juventud Argentina y de Chile con María, la juventud de Argentina y Chile de María, la juventud de Argentina y Chile para Cristo por María.
 



 
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