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Testimonio de un Adulto Joven

El siguiente testimonio es real, fruto de una conversación entre dos ex jóvenes de Acción Católica Argentina que debatieron vía email sobre la forma de defender nuestros valores, a partir del debate suscitado durante la aprobación del Matrimonio Homosexual en la República Argentina.

Querido V., desde ya que te felicito por tu valentía en formar una familia en los tiempos que corren. Desde ya que estás haciendo algo, y no es poco.

Por otro lado, dejando de lado nuestras razones intelectuales dejame hablarte con el corazón. Creo comprenderte. En algún momento me sentí como creo que te sentís vos... Después de casi 15 años de dirigencia parroquial sentí que al casarme firmaba mi "merecido" retiro voluntario. Sentí que ahora empezaba otra etapa donde formar una familia santa sería mi mayor prioridad, y viendo que ya se me adelantaron con el primer matrimonio beato (Luis Beltrame Quattrocchi y María Corsini), era el turno de entrar en la historia como la primer familia santa (Santa Familia... ora pro nobis)...

Sin embargo, no duré demasiado en esta idea de mis años sabáticos, y pronto sentí que necesitaba salir al ruedo de nuevo. Incluso llegué a darme cuenta que lo necesitaba por mis hijos. Te cuento mi pequeña historia...

Mis padres tuvieron 5 hijos: (41), yo (37), (23) y (21), y en el medio Santa María A. (que murió a los 2 años y hoy tendría 26). Cuando mi hermano mayor y yo éramos chicos, mis viejos estaban en el Cursillo de Cristiandad y en el grupo de matrimonios San Pedro de la Parroquia. Nosotros mamamos eso: retiros, encuentros, cenas, reuniones en casa, y calculo que no siempre nos habrá divertido la situación (a pesar de ello fuimos a colegios no confesionales). Durante la infancia de mis hermanos menores, mis viejos "sólo" se limitaron a ir a misa, a poner a sus hijos en colegios confesionales y mostrarle un hermoso testimonio familiar. ¿Resultado en la juventud? Mi hermano mayor y yo a full en la ACA, mis hermanos menores, a full en la joda. No es que sean malos pibes, es más, son muy buenos (van a la Facu y hasta siguen yendo a misa), pero la verdad es que solo quedan en eso y las vacaciones en Villa Gesell a puro chupi (por darte un ejemplo).

Mirando a mi alrededor observé que nuestro caso no era una excepción, sino que era de lo más común. Con mi esposa buscamos un lugar donde participar como familia y encontramos el MEC (Movimiento Católico Arquidiocesano del Evangelio de Caná), una bendición de Dios. Que querés que te diga, es una cuestión personal (no lo tomes como reproche ni juzgamiento de ninguna clase), pero a mi no me alcanzaba con quedarme con los míos. En el MEC siento que no solo estoy haciendo algo más por mejorar este mundo y llevar la Buena Nueva a mucha gente (y de muchas maneras distintas) sino que al hacer partícipes a mis hijos de muchas de estas actividades les estoy haciendo mamar a mis hijos de la mejor cara de la Iglesia, esa que no ven en los diarios y que ni siquiera, muchas veces, les mostramos en los colegios confesionales.

Que querés que te diga... Participar con mis hijos del acto cívico en la Plaza por la defensa de la FAMILIA santificada por Dios, a mi me llenó de emoción. Más allá de los frutos de esta actividad, de si es el modo o no es el modo, de que tendríamos que jugarnos también por otras cosas (que por cierto, apenas la Religiosa Pelloni arme otra marcha prometo ir), mis hijos vieron que hay muchos que piensan como nosotros, y mis hijos vieron que sus padres se jugaron por algo. Y a mi eso me llena, me da ganas de seguir con esto. Es más, el martes (13 de Julio de 2010) redoblamos la apuesta, y nos vamos en familia a Buenos Aires a la marcha nacional.

Con mi esposa sabemos que no tenemos el éxito familiar asegurado. Sabemos que hay santos que crecieron en familias comunistas, y drogadictos de familias "muy católicas" (por decir ejemplos genéricos). El destino de nuestros hijos lo tiene que determinar cada uno de nuestros hijos. Pero también sabemos que podemos jugar con las chances, y entendemos (y esperemos no equivocarnos) que con esta forma de actuar nuestros hijos van a tener más chances de salir fervientes católicos (y futuros santos) que tristes sombras de eternos adolescentes.

¿Aspiramos muy alto? Y bueno, echale la culpa a la Acción Católica, que de algo de eso intentaba convencernos.

Un abrazo en Cristo y en el Corazón de su Dulce Madre...

 
   
ACA